ACETRA-SENASA: el aporte del turismo cinegético a la ciencia

La colaboración entre ACETRA y el SENASA para monitorear la influenza aviar en aves silvestres demuestra cómo el trabajo en el territorio puede contribuir a la vigilancia sanitaria y fortalecer la conservación.
La conservación de la fauna no empieza ni termina en una declaración de buenas intenciones. Requiere conocimiento, seguimiento y capacidad para detectar amenazas a tiempo.
Por eso, desde ACETRA estamos trabajando junto al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en el monitoreo de la influenza aviar en aves silvestres, mediante el análisis de muestras de ejemplares cazados.
El objetivo es concreto: aportar información que permita detectar la presencia del virus y comprender mejor su circulación entre las aves.
En ese trabajo, cada muestra cuenta.
La influenza aviar en Argentina: una amenaza que exige vigilancia permanente
La influenza aviar altamente patógena es una enfermedad viral que puede afectar tanto a aves domésticas como silvestres.
Su propagación representa un desafío sanitario que requiere vigilancia permanente por sus posibles consecuencias sobre la fauna, la producción avícola y el comercio internacional.
Durante 2026, Argentina atravesó distintos episodios de detección del virus. En abril, el país recuperó su estatus de libre de influenza aviar altamente patógena en aves comerciales, luego del cierre del último brote registrado en ese sector.
Sin embargo, durante el año continuaron detectándose casos en aves silvestres y de traspatio, lo que demuestra que la vigilancia sanitaria sigue siendo necesaria.
Las aves migratorias merecen especial atención: pueden transportar el virus a través de sus desplazamientos y contribuir a su dispersión entre distintas regiones.
Por eso, detectar su presencia en aves silvestres y monitorear su circulación son tareas importantes para anticipar riesgos y orientar las medidas sanitarias.
En este contexto, sumar oportunidades de muestreo y fortalecer la colaboración entre organismos públicos y quienes trabajan en el territorio resulta fundamental. La vigilancia epidemiológica necesita información, presencia en campo y cooperación para detectar posibles amenazas a tiempo.
El territorio también genera conocimiento
Quienes recorren habitualmente nuestros humedales conocen sus ambientes, observan las especies y desarrollan su actividad en contacto directo con la fauna.
Esa presencia puede convertirse también en una oportunidad para contribuir a la investigación y la vigilancia sanitaria.
La colaboración con el SENASA permite aprovechar esa oportunidad y sumar información a los esfuerzos de monitoreo.
No se trata de reemplazar el trabajo de los organismos sanitarios ni de atribuirle a una sola herramienta toda la capacidad de vigilancia.
Se trata de sumar esfuerzos, ampliar las oportunidades de muestreo y fortalecer la información disponible para tomar decisiones.
La conservación necesita ciencia. Y la ciencia necesita trabajo en el territorio.
Una discusión que merece superar los prejuicios
Con frecuencia, el turismo cinegético se discute desde posiciones enfrentadas, como si actividad económica y conservación fueran necesariamente incompatibles. Sin embargo, las experiencias concretas permiten ampliar esa conversación.
Cuando una actividad se desarrolla bajo reglas, controles y criterios de manejo responsable, puede generar oportunidades de colaboración con instituciones científicas y organismos públicos.
El monitoreo de la influenza aviar es un ejemplo de esa posibilidad: una actividad vinculada al uso regulado de la fauna puede contribuir a producir información relevante para su seguimiento sanitario.
Esto no significa que cualquier práctica sea responsable ni que toda actividad sea compatible con la conservación por definición.
Significa que las prácticas deben evaluarse por sus condiciones, sus controles y sus resultados, y que las oportunidades de colaboración deben aprovecharse cuando aportan valor.
La discusión no debería limitarse a etiquetas o prejuicios. También debería contemplar qué herramientas tenemos disponibles para conocer mejor la fauna y protegerla.
Conocer para conservar
En ACETRA sostenemos una convicción: para cuidar la fauna hay que conocerla. Y conocerla implica observar, medir, monitorear y compartir información.
La colaboración con el SENASA se inscribe en esa visión. Es una oportunidad para que quienes trabajan en nuestros humedales contribuyan a una tarea que fortalece la vigilancia sanitaria y aporta conocimiento sobre las aves silvestres.
La conservación no se construye solamente con discursos. También se construye con trabajo, cooperación y datos.
Porque cuando la ciencia, las instituciones y quienes conocen el territorio trabajan juntos, tenemos más herramientas para cuidar aquello que queremos preservar.









Comentarios